Ulises y Hércules PDF

Muertos que regresan del más allá, fantasmas, apariciones diabólicas, castigos inexplicables y hechos ulises y Hércules PDF, muertos que resucitan, almas en pena y muchos hechos espantosos ocurrieron durante la época de la Colonia. Hoy, ante la ocurrencia de nuevos y portentosos hechos similares a los ocurridos hace siglos, la ciencia moderna los ha aceptado y catalogado dentro de algo que llaman parasicología, telequinesia, paranormal e inexplicable, aceptando y ratificando estos sucesos que parecen no ser más que la repetición de aquello que se negaron a aceptar hace algunos años.


Författare: Pablo Prestiffilippo.

Ulises tiene que enfrentarse durante la noche al terrible Polifemo, el frigorífico que se ha zampado a su fiel perro Hércules. Juntos lograrán vencer al gigante y regresarán sanos y salvos a la cama.

Cuenta la leyenda que en las riberas del Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva. El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien  al rato,  fue alcanzada por los conquistadores. La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro. Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.

Dicen que el chingolo, el pájaro que anda a saltitos, y silba al cantar, tiene su historia. Hijo mío, has nacido gaucho como tu padre y tu abuelo. Debes ser también, como ellos, un buen tropero Sí, tropero que es oficio de gaucho guapo y de ley. Pero al hijo no le gustaba el trabajo, y menos aún el oficio que su padre le daba.