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Su aprendizaje puede comenzar bien desde los quince años, o bien desde edades tempranas. Las geishas fueron bastante código Lyoko. La ciudad sin nombre PDF en los siglos XVIII y XIX. Hoy en día aún existen, pero su número ha disminuido. Las geishas eran profesionales del entretenimiento y, originalmente, la mayoría eran hombres.


Författare: Jeremy Belpois.
Encuadernación: Rústica.
Colección: Fuera de colección.Jeremy, Aelita, Ulrich, Odd y Yumi están convencidos de que son los únicos que conocen Lyoko. Están seguros de que ya no quedan más amenazas. Y de que X.A.N.A. ya no existe. Se equivocan.El ente malvado que vivía en Lyoko ha entrado en el mundo real, y ha poseído a Eva Skinner, su nueva compañera de clase. Por si fuera poco, un oscuro personaje acompañado de dos perros feroces vigila cada uno de sus movimientos. Se trata de un agente que trabaja para un grupo terrorista, el Green Phoenix, que desde siempre ha tratado de apoderarse del superordenador…

Las geishas usaban sus habilidades en distintas artes japonesas: música, baile y narración. El primer Karyukai en nacer fue Kamischiken, o „Las Siete Casas Superiores“, ya que originalmente allí solamente había siete casas de té y numerosas okiya. Hasta el día de hoy, el número de ochaya ha ascendido, mientras que el de okiya ha descendido. Tradicionalmente, las geishas comenzaban su entrenamiento a una corta edad. Algunas jóvenes eran vendidas a las casas de geishas en su niñez, empezando una etapa de trabajo en la que se las llamaba shikomi. En esta etapa debían hacer tareas de limpieza y obedecer todo tipo de órdenes que se les encargaran.

Luego comenzaban su entrenamiento en varias artes tradicionales. La ciudad de Kioto mantiene fuerte la tradición de las geishas, y dos de los más prestigiosos y tradicionales distritos de geishas, Gion y Pontochō, están en esa ciudad. Las geishas de estos distritos son conocidas como geiko. Los hanamachi de Tokio, Shimbashi, Asakusa y Kagurazaka son también bastante conocidos. Debido a la miseria y hambruna con la que contaban algunos campesinos de la época, las niñas eran vendidas a las okiya. Las geishas reciben una educación estricta y muy específica desde muy temprana edad.

Hoy en día, las shikomi también trabajan en tareas hogareñas, pueden vestirse a lo occidental y asisten a la escuela del karyukai para aprender las artes tradicionales del país. Y generalmente se les acostumbra a su independencia impidiendo toda comunicación con sus familias por uno o dos meses. La siguiente etapa de educación es cuando la niña, tras aprobar un examen de danza, debuta como minarai. Durante esta etapa la joven debe contar con una hermana mayor u onee-san, una geisha experimentada, la cual fungía con el papel de mentora y guía durante su aprendizaje en el karyukai. La hermana mayor debía presentar a la hermana menor en todas las casa de té para las que ella trabajaba, así como a los clientes y a otras geishas que conocía con la finalidad de hacer a la aprendiz una persona conocida, famosa, talentosa y respetada. Este tiempo le servía a la minarai para adaptarse y „aprender por la vista“. La niña asistía a fiestas, pero se mantienía en silencio y se dedicaba a imitar a sus onee-san del karyukai.